¿Es normal sentir ansiedad social?
Éste es el motivo por el que a los introvertidos nos suele costar encontrar las palabras: odiamos comprometernos, y las palabras siempre suponen un compromiso.

Laurie A. Helgoe
27
Mayo, 2018

 

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3 minutos de lectura

¿Qué provoca la introversión?

Muchísimas personas se consideran tímidas o introvertidas porque tienen enormes dificultades para relacionarse con los demás. A menudo esto se debe a que no se sienten seguras consigo mismas: consideran que sus comentarios son poco relevantes o ingeniosos, que no tienen nada que aportar al grupo o que la gente podría juzgarles al escucharles hablar. Esta inseguridad se ve reflejada en su postura, en su tono de voz y en el contenido del mensaje que quieren enviar. Las personas introvertidas son doblemente conscientes de este proceso, puesto que al decir algo vuelcan toda la atención sobre su propia actuación. Esto desemboca en un miedo que se retroalimenta a sí mismo, ya que al preocuparse por el juicio ajeno, se sienten todavía más indecisas al hablar.

La introversión está condicionada por la carga adicional de pensar demasiado. Las personas introvertidas están acostumbradas a dialogar con su propio pensamiento, por lo que les resulta fácil refugiarse en él cuando están en sociedad –especialmente al emprender la ardua tarea de intentar hablar. “¿Cómo he podido decir eso?”, “todo el mundo está pendiente de mí”, “es tan evidente que no sé qué decir…”. El propio término “introvertido” invita a pensar en alguien vertido sobre sí mismo: alguien que se observa y analiza constantemente. Esto tiene consecuencias nefastas, puesto que las personas introvertidas suelen acabar fustigándose al recordar todas las cosas que consideran haber dicho fuera de lugar.

No importa, de Charlie Speeckaert

¿A qué se debe la ansiedad social?

La ansiedad social es un fenómeno mucho más extendido de lo que parece. Siempre que dos o más personas se comunican suelen experimentar un cierto grado de ansiedad: basta observar lo mucho que nos cuesta estar en silencio o mantener la mirada fija en los ojos de nuestro interlocutor. Vivimos en sociedad es muy competitiva y egótica, por lo que es habitual que nos sintamos en tensión al estar con otra persona: nos preocupa el juicio ajeno, lo que puedan querer de nosotros, las expectativas y las obligaciones que nos imponen los demás.”¿Qué quiere de mí?”, “¿acabo de decir una tontería?”, “¿pensará que soy idiota?”. Incluso cuando estamos con un amigo, muchas veces no sabemos qué deberíamos decir, hacer o evitar para no entrar en conflicto.

La introversión es el fruto de una actitud cautelosa en relación a la ansiedad social que todos experimentamos. Pero también algunas personas que parecen ser muy extrovertidas porque hablan todo el tiempo, a menudo sólo lo hacen porque experimentan ansiedad al quedarse en silencio, y por ello necesitan sacar temas de conversación continuamente para evitar el estrés del contacto social.

Es habitual que nos sintamos en tensión al estar con otra persona: nos preocupa el juicio ajeno, lo que puedan querer de nosotros, las expectativas y las obligaciones que nos imponen los demás

¿Es un problema ser introvertido?

El ser humano es un animal social. La capacidad de comunicarnos y organizarnos es el rasgo distintivo que nos ha permitido llegar tan lejos como especie. Nos guste o no, la mayor parte de nuestros procesos vitales exige que entremos en contacto con los demás. Educar, crear, amar: todo empieza o termina en otro individuo con el que debemos interactuar. Incluso cuando creemos estar a solas con «nuestro» pensamiento, nos juzgamos y nos medimos con la métrica de esta sociedad. Podemos considerarnos más o menos solitarios, pero no tenemos forma de escapar a la evidencia de que nuestra existencia está basada en el contacto y el intercambio social.

Por otro lado, la comunicación con los demás es un valor esencial en nuestro desarrollo como individuos: necesitamos relacionarnos para poder madurar. Nuestras ideas acostumbran a caer en bucles autoconfirmatorios: ante cualquier disyuntiva nos damos la razón por defecto. Aunque creamos saber quiénes somos y qué queremos, nuestro conocimiento sobre nosotros mismos se nutre al contrastar experiencias y beber de la opinión de los demás.

Fobia social, de Giovanna Baldini

¿Puedo cambiar mi actitud?

No es fácil superar la timidez ni aprenderse a expresar como uno querría. Sin embargo, la fobia social es una de las afecciones más susceptibles de mostrar resultados positivos en terapia. Al encontrar un espacio donde pueden expresarse sin sentirse presionadas ni juzgadas, personas muy inseguras comienzan a desarrollar sus habilidades comunicativas. Durante este proceso entran en contacto con sus miedos y con las barreras que se habían impuesto a sí mismas; el resultado es que devienen más maduras y seguras.

Eric Álvarez

Soy Psicólogo, especialista en Psicopatología Clínica. Me considero un apasionado del ser humano que ha dedicado la mayor parte de su vida adulta a investigar el comportamiento de las personas, aunque ha sido especialmente a través de mis propios conflictos que he podido llegar a entender los de los demás. Como me encanta escribir y explicar, desde hace algún tiempo intento difundir todo lo que  aprendo a través de artículos que resulten amenos y accesibles.

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